Mi historia como árbitro

 

     En el mundo de las leyes del ajedrez, todo está sometido a un continuo cambio. Las leyes, requisitos, programas informáticos. Estás obligado a estar siempre al tanto de las novedades, pero hoy, gracias a la red y al constante intercambio de información el nivel arbitral ha mejorado al menos en parte, siempre claro está que los dirigentes autonómicos no se empeñen en que un árbitro sólo debe saber recoger resultados y manejar un ordenador. Considero que la auténtica virtud de un buen árbitro es no anquilosarse ni pensar que lo sabe todo, sino ese afán por contrastar opiniones, razonar, y por aprender siempre de los demás. Cuanto más crees que sabes, más te das cuenta de lo que te queda por aprender.

 

       Mi historia como árbitro está íntimamente ligada a la creación de mi club. En 1989 se crea el Club Escacs Cullera del cual fui socio fundador y sobre 1990-91 pasamos a hacernos cargo de los torneos de ajedrez de fiestas y semana deportiva que organizaba la Fundación Deportiva Municipal. 

     Obligado por la situación me empollo mi primer Reglamento ("Reglamentos de Ajedrez", recopilados por Mari Carmen Burdio, que datan de 1984, y el ejemplar que conservo es de la editorial Aguilera de 1989). Me aprendo (eso creía yo) las leyes y el suizo. Cabe decir que en esa época los suizos se hacen a mano, no hay programas de emparejamientos y tampoco ha nacido Internet.

     En 1990 asisto con gran interés a un curso en Alfafar, antigua sede de la delegación valenciana, un buen curso donde aprendo mucho. A partir de ahí arbitro bastantes torneos y me considero rápido a la hora de realizar los emparejamientos a mano. En septiembre de 1991 se me concede el título autonómico. 

     En mayo de 1996 asisto a un curso de árbitro nacional, muy malo por cierto, no como los de ahora, en el que no aprendo nada con lo cual mejor olvido este capítulo, aunque ese curso y su examen me vale el título en septiembre de 1998.

      Llega a Valencia el malnombrado programa de emparejamientos Protos, primero en inglés y luego en castellano, del que acabo siendo un experto. Pero luego viene el swissperfect que es mejor y uno se tiene que especializar de nuevo, y cuando ya vuelves a ser un experto la FIDE lo excluye de sus programas oficiales y hala, al swissmanager. 

      En mi aprendizaje como árbitro no puedo pasar por alto dos eventos concretos. De un lado el cerrado para normas (I Magistral Villa de Almazora) del organizador castellonense Juan José Bou Part. En ese momento no domino el tema de las normas y títulos así que una vez más obligado por las circunstancias me debo ponerme al día y descubro un auténtico especialista en cualquier cuestión arbitral como es el ahora AI Juan José Escribano Lasa, responsable del comité técnico de la FEDA, que me asesora en todo momento. Al mismo tiempo la nueva Federación Española inventa un foro arbitral, imprescindible para compartir conocimientos a nivel nacional, poder debatir y quitarse vicios. 

     Y el segundo evento clave en mi etapa de máximo aprendizaje y prácticamente etapa de búsqueda de la verdad arbitral, casi convertido en periodista, pude encuestar, casi interrogar a diversos árbitros nacionales e internacionales durante la disputa de los mundiales de Oropesa de 2000 para intentar discernir los casos más extraños. Descubrí que la verdad no siempre existe, que en cada país o comunidad existían ciertos criterios adquiridos simplemente como costumbre y que los árbitros son gentes de carne y hueso que meten la pata aunque tengan elevada titulación. Ah, y que algunos árbitros deberían tener un título superior, como "sabios" o algo así. 

      En 2004 tomo el área de árbitros de la federación valenciana que pronto dejo por discrepancias.

      El título internacional me llega en 2003 cuando me encuentro metido de lleno en labores federativas (2003-2005), cuando abandono en gran parte la práctica arbitral aunque tengo ocasión de impartir que yo recuerde tres cursos de los cuales han salido buenos árbitros, una gran satisfacción personal.

 

      Agradecimientos como árbitro:

      El árbitro autonómico (ahora nacional) José Luis Corona Gentil impartió con ganas de enseñar el curso de 1990. Con su continuo interés durante y después del mismo he aprendido mucho, no sólo las leyes, sino a cuestionar las propias interpretaciones de los demás, comparar y sobre todo razonar.

      El árbitro internacional Luisma Fernández Etxabe como cabeza visible del comité técnico de la FEDA es el "culpable" (o son) de que en 2001 no dejase el ajedrez por mis discrepancias con la federación autonómica, sobre todo con su respaldo en un momento crítico y puntual, y me siga dedicando a esto.

      También quiero expresar mi agradecimiento a Javier Ochoa, presidente de la FEDA.